sábado, febrero 16, 2008

La Iglesia Nuevamente Quiere el Poder en México


estado religioso

Por Josué Arcos

La Iglesia Católica nuevamente quiere obtener el poder en México; entre enredos y situaciones vergonzosas que han acompañado el catolicismo en México, hoy que pareciera que por fin nos hemos liberado de aquella represión religiosa, la iglesia vuelve al camino de siempre, a sus aspiraciones políticas y represoras.

No es desconocido que desde la conquista por parte de los españoles al pueblo mexica, la Iglesia Católica realiza fuertes represiones y situaciones trascendentales que aún hoy nos afectan, y es que de gran manera, la falta de educación escolar es una brecha generacional que aún hasta nuestros días nos sigue afectando; hay que recordar que para 1800 la iglesia seguía ejerciendo su poder tanto en las escuelas como en el gobierno.

Hay que recordar que en las memorias a mis hijos, de Benito Juárez, narra los atropellos que sufrió por parte de la iglesia debido a que quería estudiar y la educación escolar la tenia monopolizada la misma iglesia, solo la clase privilegiada (la burguesía) de aquel entonces tenía acceso a estudiar lo que quisiera.

Los abusos por parte de la religión han existido desde su creación. También es necesario remontarnos a los años en los cuales el diezmo era obligatorio, siendo que en aquellas épocas la decadencia de recursos en los poblados era un poco mayor, los sacerdotes les quitaban a la gente las pocas pertenencias con las cuales contaban y abusaban todo lo que podían, llegando a amasar grandes fortunas. continuar leyendo

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jueves, enero 10, 2008

Campañas negativas: un peligro para México


Convención Nacional Democrática

José Arturo Salcedo Mena

El águila generosa

a veces cae presa

porque no puede ver ni conocer

la trampa encubierta.

Antonio Vivaldi: “L’aquila generosa”

(Moctezuma)

Líneas introductorias

Según el mito griego, Pan, el dios de los pastores, mitad hombre, mitad macho cabrío, a un tiempo monstruoso y seductor, podía aparecer de la sombra de un árbol y provocar un terror repentino entre los habitantes de la tranquila Arcadia.

A principios de 2006, se veía a López Obrador como el próximo presidente de México. A inicios de campaña el candidato perredista a la presidencia estaba diez puntos porcentuales por arriba del candidato de Acción Nacional. De no haber recurrido a la campaña negativa (en la cual se construye una imagen negativa del oponente) y a estrategias de propaganda de guerra, es muy probable que Felipe Calderón no ocupase en la actualidad la Silla Presidencial.

Este trabajo tiene la finalidad de demostrar la utilización de los principios fundamentales de propaganda de guerra en el contexto de las pasadas elecciones presidenciales, cuyo destinatario principal fue Andrés Manuel López Obrador, y la influencia de ésta en la generación de la opinión pública. Los principios mencionados son esbozados por teóricos como Arthur Ponsoby, P. Quentin, Jean Marie Domenach y recientemente por Anne Morelli. Los autores mencionados coinciden en la existencia de tres elementos fundamentales para que la propaganda de guerra funcione: 1) una población aterrorizada, 2) la construcción del enemigo y 3) la justificación del fin último. A efectos de corroborar la influencia de la propaganda de guerra y la campaña negativa sobre la imagen de López Obrador, se realizó un sondeo de opinión en el municipio mexiquense de Naucalpan de Juárez.

La efectividad de la campaña negativa, explican los politólogos, consiste en que los electores son más influidos por los ataques que se hacen entre sí los candidatos, e identifican la capacidad de hacer ataques con la capacidad de liderazgo y a que la prensa suele ponerles mayor atención que a las propuestas del candidato.

El pánico es inducido en situaciones de tensión extrema y de crisis inminente, se designa una amenaza sorda, la amenaza de que las cosas se tambaleen y se vuelque en un abominable caos. Así, se conforma la opinión pública a través del pánico moral. Infringir el miedo en los electores es una forma de presionar a los electores, lo cual es considerado en otros países como un grave delito electoral. El objetivo principal de esta estrategia, como lo expresa Jenaro Villamil, fue “utilizar todo el poder de la pantalla televisiva y de las principales frecuencias de radio para generar miedo ante la posibilidad de un triunfo del candidato de la izquierda”. En el caso de las elecciones presidenciales de 2006, se utilizaron sobre todo imágenes fuera de contexto para presentar a López Obrador como un peligro para el país.

No solo el pueblo se dejó manipular, también el empresariado que temiendo perder sus privilegios fiscales con López Obrador, optó por sumarse a la campaña negativa contra él. Leer artículo

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